La agrupación folklórica del norte de Córdoba, compartieron y adelantaron parte de lo que será su nuevo trabajo y como se preparan para la vuelta.

Para Pachecos la atención estaba puesta en la presión de los dedos. La mirada se enfocaba en cómo se arqueaba, en los momentos en los que decidía acelerar, en el manejo de los ritmos. Los oídos se relajaban. Por momentos, se erizaban ante las secuencias más dramáticas. Por otros, se dejaban perder, captando detalles de la caja, con la atención en las vibraciones, con el foco en el tono.
Cuando tocaba el bandoneón, la casa se convertía en una escuela de música. Quizás alguno justo estaba sirviendo un vino. Quizás otro se preparaba para prender un fuego. Pero, en general, la mayoría de los ‘alumnos’ eran obedientes, respetuosos y creativos. Muchos hasta se animaban a acompañar al maestro.
La casa queda en Dean Funes, Córdoba, y el bandoneonista es Pedro Vergara, patriarca de la familia Pacheco, un clan que nace, vive y muere de la idea de que la vida es música. Y sin música no se puede vivir.
Cada generación tuvo su maestro (el mando de Pedro lo tomaría Miguel Ángel “El Gringo”Pacheco). Sin darse cuenta, los ‘alumnos’ fueron tomando un poco de cada instrumento, una pizca de cada artista. Así, los Pacheco crecieron en un refugio musical perfecto, donde el folclore tomaba una dimensión diferente. Casi sin darse cuenta, la casa -una parada obligatoria para todos los artistas- se convirtió en una guarida de talento y magia. Y ellos se volvieron cada vez mejores, cada vez más completos.
El mundo -la música- llevó a los Pacheco por diferentes caminos. La idea de tocar era imposible de frenar. Con la misma esencia, con las raíces de misma textura, Claudio hizo su recorrido como bajista del Chaqueño Palavecino. Pedro fue el ritmo desde la batería de Soledad Pastoruti, la Sole. Turi Burgio hizo lo suyo con Nacho y Daniel Campos.

Actualmente se encuentran terminando su nuevo trabajo discográfico que verá la luz en el mes de Agosto, este
nuevo disco fue grabado en los estudios Romaphonic de la ciudad de Buenos Aires cuenta con canciones con
sonidos bien actuales que van enfocados a un mercado no solo local sino internacional.
La producción musical estuvo a cargo de Claudio Pacheco, Pedro Pacheco y Turi Burgio, con la participación de Diego Cardero y Juan Bonetto en guitarras y Nico Mondino en voz.
Pachecos, tiene la semilla del bandoneón de Vergara, el tamiz de talento del Gringo. Y mucho más: la música de
este grupo se moldó -se moldea- por generaciones de músicos que pasaron por la casa de Dean Funes.
Cuando tocan, tienen una historia para contar. Una idea para transmitir. Hay una perfecta mezcla de cultura argentina, folclórica, que se consigue en muy pocos lugares. Hay un sentido de pertenencia en sus ritmos que solo se encuentra en las rondas de una casita muy especial.
La casita donde la música se vuelve una manera de vivir.-

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